¿Quien, yo?

Está en la naturaleza humana el querer asignar la culpa a alguien. Desde los albores del tiempo hemos asignado causas invisibles a efectos que no podemos explicar. Incluso encontramos formas de descargar la culpa de nuestros pecados (el diablo hizo que lo hiciera) y de nuestros defectos (es que yo soy así).

Gran parte de este “pasar la culpa” es el esfuerzo de protegernos a nosotros mismos. No nos gusta ser visto por otros como un fracaso, o como carentes de auto-control, ni tampoco nos gusta vernos nosotros mismos como un fracaso, y hacemos todo lo posible por proteger la imagen propia que deseamos.

Cuando Adán y Eva fueron interrogados por Dios (Genesis 3:11), cada uno “paso la culpa”. Adán dijo: ¿Quien, yo? ¡Fue la mujer que me diste! y Eva dijo: ¿Quien, yo? ¡Fue la serpiente que tu creaste! En ultima instancia según sus palabras, ¡era Dios el culpable!

Santiago 1:13 “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;”

Sus argumentos no pudieron librarlos de las consecuencias. La imagen santa que habían adquirido de parte de Dios había sido manchada por el pecado.

Desde ese momento el hombre es un ser caído, ha fracasado espiritualmente, y hace todo lo que puede por no lucir de esa manera pero sin ningún resultado. Necesita quien lo salve de esa condición.

Aunque no admitamos que somos culpables y lo escondamos de los demás…Dios lo sabe. I Juan 1:8

“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.”

Las consecuencias de nuestra culpabilidad cayeron sobre Aquel que no era culpable para que hoy todos aquellos que reconocen su pecado sean perdonados. 1 Juan 1:9

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

No hay necesidad de pasar nuestra culpa a otro, ya Cristo la tomó, y la imagen nuestra esta siendo restaurada a la imagen de El! ¿Quien, yo? ¡Si tu!

Leave a Reply

%d bloggers like this: